sábado, junio 09, 2007

La Batalla Del Gránico


La batalla del Gránico fue la primera en la que el rey macedonio Alejandro Magno se enfrentó y derrotó a los persas. La batalla tuvo lugar en el noroeste de la actual Turquía, cerca del emplazamiento de Troya. Allí, un ejército bajo el mando combinado de los sátrapas persas de Asia Menor, que contaba con numerosos mercenarios griegos, fue derrotado por Alejandro.



Una vez asegurada la situación en Grecia, Alejandro abandona Macedonia con su ejército. El objetivo es continuar los planes de su padre y atacar el Imperio Persa. Cruza el Helesponto en el 334 adC, avanzando por la carretera hacia Dascilio, capital de la satrapía de Frigia. A su llegada, se encuentra con los sátrapas (gobernadores) locales, al mando de un ejército reunido apresuradamente, cuyo grueso se basa en la caballería ligera. Los persas, además, cuentan con un afamado líder mercenario: Memnón de Rodas.



Aunque Parmenio y sus generales más experimentados le aconsejaron obrar con precaución, Alejandro rechazó la idea de dormir en los bancos del río y atacar al amanecer. Optó por un ataque inmediato para exaltar la valentía y confianza de sus tropas y en el proceso intimidar a sus adversarios.



El método típico de combate de Alejandro se centraba alrededor de sus expertas y bien entrenadas unidades de falangistas, flanqueadas por la movilidad de su caballería de Compañeros y tesalia. En este caso, su plan parecía difícilmente realizable, dado que debía cruzar el río Gránico para enfrentarse al enemigo. Pero de cualquier modo, Alejandro se lanzó al combate, liderando la caballería de su flanco derecho a través del río, dispuesto a golpear el flanco persa.



Mientras la caballería de Alejandro cruzaba la corriente, la infantería pesada persa infligió algunas pérdidas a la falange macedonia. Sin embargo, las unidades enviadas a interceptar el ala de Alejandro fueron derrotadas fácilmente, y su ataque súbito desde el flanco dio una ventaja fundamental al macedonio.



La batalla se aceleró mientras Alejandro, avanzando para destrozar el flanco izquierdo persa, luchó mano a mano con dos líderes persas y acabó con sus vidas. Su oficial, Clito el Negro, intervino para acabar con la vida de un tercero. Mientras, la falange central ya había cruzado el río y presionaba a sus enemigos, con ayuda renovada de la caballería en ambos flancos. La organización del ejército persa pronto se rompió, y los pocos focos de resistencia que quedaban fueron rápidamente rodeados y eliminados, asegurando así la primera gran victoria de Alejandro sobre los persas.



La batalla del Gránico fue aquella en la que Alejandro estuvo más próximo a la muerte. Anunció a los persas que el ejército macedonio era una fuerza a tener en cuenta. Los efectos inmediatos de la batalla fueron la liberación de las ciudades griegas de Jonia y Asia Menor, y se estableció una cabeza de playa para futuras campañas contra el Imperio Persa.

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